Crónica de las 18 Jornadas Catalanas de Información y Documentación

Se ha generado un interesante debate sobre el lema de las últimas Jornadas Catalanas de Información y Documentación, las 18JCID: “Bienvenidas a la resistencia”. Una clara declaración de intenciones que llega en un momento convulso para el mundo de la información, con el auge de la – valga la redundancia – desinformación, fake news, deep fakes y muchos más retos que ponen en duda la veracidad de la historia.

No son pocos los que consideran que el concepto de resistencia tiene una connotación reactiva, cuando quizá es momento de adoptar una posición más proactiva, de adelantarse a los cambios que vienen.

La Inteligencia Artificial, la conversación que está en boca de todos

Uno de los ejes temáticos principales, y el que abrió la primera mesa redonda, fue la Vanguardia digital. Un interesante debate en el que la IA tomó el absoluto protagonismo, generando el debate sobre su uso responsable y sobre cómo puede ayudar a los bibliotecarios y cómo entender que, lejos de ocupar su puesto de trabajo, los debe ayudar a evitar las tareas más farragosas y permitirles aportar el valor que necesitan las bibliotecas de 2026. Josep Asensi quiso recordar que, más allá de la IA, la robótica será la próxima revolución, llegando a las bibliotecas de forma progresiva.

La trinchera social, las bibliotecas como eje de la comunidad

Hemos oído muchas veces que las bibliotecas son un punto de encuentro, un refugio para la comunidad y la importancia que tienen más allá de la lectura, sino como espacio de reunión de los ciudadanos y usuarios. La función de la biblioteca como trinchera social es hoy más clara que nunca, y se pudo comprobar en una mesa redonda en la que tuvimos representantes de todo tipo de bibliotecas, desde la Red de Bibliotecas de Barcelona, que dispone de bastantes recursos pero una gran cantidad de usuarios potenciales a los que servir, hasta Laura Avià, bibliotecaria pública en un municipio rural, un caso curioso en el que el pueblo no cuenta con los habitantes para disponer de biblioteca pública, pero existe y funciona muy bien.

Las realidades son muy diferentes, la falta de recursos de las bibliotecas pequeñas también aporta una proximidad y familiaridad que es difícil recrear en una gran ciudad como Barcelona, pero el intercambio de visiones y opiniones es enriquecedor y hizo llegar a todo el mundo un hecho indiscutible: que todas las comunidades merecen el acceso libre a la lectura y a una biblioteca pública.

El acceso a los datos y la lucha contra la censura

En un momento histórico en el que la censura se está apropiando de algunos espacios, incluidos las bibliotecas y archivos, es importante poner en valor la labor de los profesionales a la hora de defender el derecho a la información y sobre todo a la contextualización de ciertos materiales sensibles pero que deben ser de acceso público. En la mesa redonda sobre la cultura y el conocimiento como refugio, se habló mucho de esta situación, que cada vez es más frecuente, una censura que muchas veces va de la mano de las fake news, tal como recalcó Germà Capdevila, presidente de la APPEC. Paloma Gueilburt, responsable del Archivo del MACBA, recordó la importancia de la buena comunicación entre departamentos, como en su caso con la Biblioteca, para poder contextualizar y afianzar el derecho a la información.

Bibliotecas centradas en los usuarios y sus necesidades

La gran mayoría de las presentaciones y experiencias que se pudieron escuchar y ver en las 18JCID pusieron el foco en la experiencia del usuario, ya sea de biblioteca pública, universitaria o especializada. El acceso a Recursos Educativos Abiertos a nivel universitario, así como las acciones de la UAB para poder recoger datos de valor de la experiencia de usuario nos ayudan a entender que hay retos de los de toda la vida que todavía hoy en día perduran. Actividades que unen a profesionales y estudiantes como las realizadas por el CSUC han ayudado a tejer relaciones que no se podrían dar de otra manera, o el inmenso reto del uso de la IA por parte de los estudiantes de la UOC, abordándolo de una manera directa y transparente para hacer un uso responsable y realista de las herramientas. También hubo tiempo para defender la preservación y el acceso al material audiovisual con Glòria Massana, coordinadora del Grupo de Bibliotecas y Cine, que elaboró un interesante estudio para analizar el acceso al cine contemporáneo y clásico, en base a plataformas de pago y gratuitas, incidiendo en la importancia del soporte físico como preservación más allá del streaming.

En definitiva, estas han sido unas jornadas marcadas por la llegada de la IA a las bibliotecas, tanto para los usuarios como para los bibliotecarios, y cómo este cambio afectará en la manera de trabajar en la actualidad y en el futuro. También se ha puesto muy en valor la importancia de la biblioteca como espacio, refugio y, evidentemente, trinchera social, que va mucho más allá del refugio climático o un espacio donde entretener a los niños. La biblioteca es un punto de encuentro, un elemento esencial del tejido social de cada comunidad, y aunque cambie y se adapte a las nuevas necesidades, siempre será esencial.